Tove Jansson

Tove Jansson

Un mundo donde cabemos con nuestras diferencias

Venimos hablando en ByBa de gente maravillosa como Jim Henson o María Elena Walsh. Existen también otras personas que, como ellos, trascendieron las fronteras de sus países para mostrarnos un mundo más amable, más enriquecedor, mucho más creativo y con algo muy profundo: un mundo del que formamos parte con nuestras diferencias.

Hoy vamos a conocer a Tove Jansson, la artista y escritora finlandesa creadora de los Mumin.

Nacida en Helsinki en 1914 dentro de una familia de artistas, Jansson fue pintora, ilustradora, escritora y autora de cómics. El primer libro de los Mumin apareció en 1945, al final de una época marcada profundamente por la guerra, aunque aquel universo había empezado a gestarse durante los años anteriores, mientras Europa atravesaba uno de sus períodos más oscuros.

Quizá por eso, desde sus primeras aventuras, los Mumin hicieron lugar al peligro, la incertidumbre, el desplazamiento y la búsqueda de refugio, pero también a la amistad, la naturaleza, la curiosidad y la posibilidad de construir un hogar incluso cuando el mundo exterior parece amenazante.

Crear un mundo sin eliminar sus diferencias

Los Mumin no forman una familia perfecta y homogénea.

A su alrededor aparecen criaturas con temperamentos, deseos, ritmos y maneras de relacionarse muy distintos. Algunas necesitan compañía; otras buscan largos períodos de soledad. Algunas desean aventuras y otras necesitan la seguridad del hogar. Hay personajes impulsivos, reservados, inquietos, melancólicos, independientes o profundamente familiares.

Jansson no intenta que todos terminen pareciéndose.

Ese detalle es importante.

Muchas historias construyen armonía haciendo que sus personajes aprendan finalmente a comportarse de una manera parecida. El universo Mumin suele proponer algo más interesante: la convivencia no necesita borrar las singularidades que hacen difícil esa convivencia.

Desde Familia Creativa encontramos ahí una pregunta que merece acompañarnos: ¿cuánto lugar dejamos para quienes viven, sienten o imaginan de otra manera?

Seguramente en vuestra familia conviven muchos ritmos. Hay quien necesita contar enseguida todo lo que le sucede y quien encuentra sus palabras más tarde. Quien disfruta de la aventura y quien necesita saber cuándo volveremos a casa. Quien entra rápidamente en un grupo y quien necesita observar desde cierta distancia antes de participar.

A veces, desde nuestra visión adulta, intentamos acercar esas diferencias a una única idea de cómo deberían ser las cosas.

Quizá podamos hacer una pausa y preguntarnos qué descubriríamos si, en lugar de corregir inmediatamente esas diferencias, prestáramos un poco más de atención a lo que nos están contando.

Una imaginación nacida también del refugio

Hay otro aspecto de Tove Jansson que resulta especialmente interesante para pensar la creatividad.

Los Mumin no nacieron en un momento particularmente luminoso.

Jansson comenzó a desarrollar ese mundo mientras vivía los años de la Segunda Guerra Mundial. La fantasía le ofrecía un espacio distinto frente a la angustia y la destrucción que la rodeaban.

Esto no significa que imaginara un universo donde nada malo pudiera ocurrir. De hecho, en sus historias aparecen inundaciones, cometas, amenazas, separaciones, soledad y miedo.

Lo singular está en lo que hace con ellos.

La imaginación no elimina la incertidumbre: construye dentro de ella lugares habitables.

Tal vez esa sea una de las razones por las que el Valle Mumin resulta acogedor sin ser ingenuo. Es un hogar suficientemente seguro para regresar, pero suficientemente abierto como para que sus habitantes puedan marcharse, explorar, cambiar y volver siendo algo diferentes.

Para una Creative Family, esa combinación de refugio y libertad tiene mucho que decir.

Hacer sitio también es una forma de creatividad

Solemos pensar la creatividad como la producción de algo que antes no existía: una idea, un dibujo, una canción, un objeto.

Pero también podemos pensarla como la capacidad de construir espacios donde puedan existir más posibilidades.

Jansson hizo precisamente eso con sus personajes.

No creó solamente criaturas originales. Diseñó un universo capaz de contenerlas.

Esa diferencia puede parecer pequeña, pero resulta poderosa cuando la trasladamos a una familia, una clase o cualquier comunidad.

No basta con decir que valoramos las diferencias si, al mismo tiempo, todos deben aprender, expresarse, jugar, hablar o relacionarse exactamente del mismo modo.

A veces fomentar la creatividad infantil consiste menos en añadir estímulos y más en hacer sitio.

Dejar que alguien piense durante más tiempo.

Aceptar que otro necesite moverse.

Escuchar una explicación que no sigue el recorrido esperado.

Permitir una manera de jugar que nosotros no habríamos imaginado.

Preguntar antes de corregir.

Un pequeño universo que atravesó el mundo

La obra de Tove Jansson terminó cruzando ampliamente las fronteras de Finlandia.

Sus libros fueron traducidos, adaptados y leídos en numerosos países, y en 1954 los Mumin comenzaron a aparecer como tira cómica en el londinense Evening News. La serie alcanzó una audiencia internacional enorme y convirtió aquellas criaturas nacidas en un pequeño universo personal en personajes reconocibles mucho más allá de la cultura en la que habían aparecido.

Pero quizá la verdadera dimensión de ese viaje no esté solamente en cuántos países alcanzaron.

Está en que lectores muy distintos pudieron entrar en el Valle Mumin y encontrar allí un personaje con quien reconocerse.

Jansson construyó un mundo singular que, paradójicamente, resultó hospitalario para muchísimas singularidades.

Una pregunta para nuestra propia familia

Hoy podemos acercarnos a esas historias con una pregunta propia:

¿cómo hacemos para que cada miembro de nuestra familia se sienta parte sin tener que dejar de ser quien es?

Darnos tiempo para escucharlos puede ampliar nuestro mundo y, con él, el de ellos.

Quizá descubramos intereses que no habíamos visto, formas diferentes de sentir, ritmos que confundíamos con resistencia o maneras de imaginar que habían permanecido ocultas simplemente porque no encajaban en nuestras expectativas.

Tove Jansson nos dejó un universo al que podemos volver para seguir pensando cómo convivir.

Y en cada familia existe una pequeña oportunidad de continuar esa tarea.

Desde ByBa os proponemos hacer sitio, escuchar y permitir que las diferencias formen parte de nuestra historia compartida.

Clody, Lady Play @ ByBa

 

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