ByBa Thesis #10: Creativity Is a Dynamic, Open, and Nonlinear System.

Tesis ByBa #10: La creatividad es un sistema dinámico, abierto y no lineal.

La creatividad no camina en línea recta (en realidad, ni siquiera camina).

Si en algo nos tranquilizara pensar a la creatividad como a una secuencia ("hago esto, esto y esto y obtengo una idea"), tengo una mala noticia: si esto fiera así, ya no sería creatividad.

Equivaldría a pedirle a alguien de quien queremos una imagen corriendo que se detenga para sacarle la foto, así no sale movida: estaríamos matando la cosa para poder pensarla.

Podemos diseñar procesos, entrenar capacidades, aprender técnicas, reunir y reconectar referencias, formular mejor un problema o introducir restricciones que nos obliguen a pensar de otra manera. Pero ninguna de esas cosas permite saber de antemano cuál será el resultado de haberlas iniciado.

Esto es así porque la creatividad es un sistema dinámico, abierto y no lineal, jamás una receta, un protocolo o una secuencia.

Parte por parte.

Dinámico, porque cambia mientras ocurre. El problema con el que comenzamos puede dejar de ser el problema que estamos intentando resolver diez minutos después. Una asociación inesperada puede modificar nuestra interpretación. Una primera idea puede revelar una pregunta que antes ni siquiera veíamos. En matemáticas y física, un sistema dinámico es aquel cuyo estado evoluciona a lo largo del tiempo según determinadas reglas. Un péndulo es un ejemplo clásico: su posición y su velocidad cambian continuamente, y cada estado forma parte de una trayectoria.

Abierto, porque el proceso no sucede aislado. Intercambia constantemente información con aquello que lo rodea. Una conversación, una imagen vista por casualidad, un recuerdo, una limitación presupuestaria, una noticia, una herramienta nueva o el comentario de otra persona pueden ingresar en el sistema y alterar lo que sucede dentro de él. En termodinámica, un sistema abierto intercambia materia y energía con su entorno. Un organismo vivo es un ejemplo: incorpora nutrientes y energía, elimina residuos e intercambia calor. No puede comprenderse completamente sin considerar aquello que entra y sale de él.

Y no lineal, porque una modificación pequeña no necesariamente produce un efecto pequeño. Cambiar una palabra en la formulación de una pregunta puede abrir un territorio completamente diferente. Encontrar una referencia en el momento justo puede cambiar el sentido de todo el proyecto. Estar cansado, entusiasmado, preocupado o curioso puede hacer visibles o invisibles conexiones distintas dentro de exactamente el mismo problema. En matemáticas, un sistema no lineal no responde necesariamente de manera proporcional a los cambios que recibe. Algunos sistemas no lineales presentan el célebre efecto mariposa, asociado a Edward Lorenz: diferencias diminutas en las condiciones iniciales pueden conducir, con el tiempo, a resultados extraordinariamente diferentes.

Dos personas podrían comenzar con un briefing idéntico, utilizar la misma metodología y disponer del mismo tiempo y, aun así, llegar a lugares completamente diferentes.

Incluso una misma persona difícilmente repetiría exactamente el mismo recorrido dos veces.

Esto no significa que la creatividad sea puro azar ni que cualquier intento de intervenir sobre ella resulte inútil.

De hecho, una de las grandes lecciones de la teoría del caos es que un sistema puede responder a reglas precisas y, aun así, producir resultados extraordinariamente difíciles de predecir. El caos, en su sentido científico, no es sinónimo de desorden ni de ausencia de reglas.

Y aunque no todo sistema no lineal es necesariamente caótico, esta distinción nos permite comprender algo fundamental sobre la creatividad: podemos modificar las condiciones del sistema sin poder determinar completamente aquello que emergerá de él.

Podemos enriquecer el stock, entrenar la atención en diferentes aspectos, introducir nuevos estímulos, cambiar el contexto, incorporar otras personas. Podemos imponer restricciones, alterar deliberadamente una variable para sacar al pensamiento de su trayectoria habitual rompiendo sesgos y patrones.

Y esto, practicándolo todo o en parte, nos devolverá outputs impredecibles.

Al pensar a la creatividad como a un sistema (en lugar de verla como una capacidad o un talento), lo que primero que obtenemos es la inteligencia de comprenderla como algo tratable, algo manipulable:

Podemos preparar un sistema para que puedan suceder cosas que antes eran menos probables.

Esta diferencia es crucial porque cambia también la manera de entender los métodos creativos.

Un método no debería ser una receta que promete que, si seguimos correctamente A, B y C, obtendremos D. Debería funcionar más bien como una intervención: una forma de perturbar el sistema, reorganizar sus elementos, introducir nuevas relaciones y ampliar su espacio de posibilidades. Lo decimos una y otra vez: la creatividad es en esencia la creación de un espacio de posibilidad.

Tal vez por eso tantas ideas parecen, retrospectivamente, perfectamente explicables y, sin embargo, eran extraordinariamente difíciles de anticipar antes de que aparecieran.

Una vez que existen, podemos reconstruir su historia.

Antes de existir, esa historia todavía podía tomar muchos caminos; cada historia puede al inicio ser infinitas historias.

Si quieres algunas referencias para ir más allá:

  1. David Schuldberg (2021), Creativity and nonlinear dynamical systems, publicado en Journal of Creativity. Examina la no linealidad, la emergencia y las posibilidades de intervenir en procesos creativos desde este marco teórico.

  2. John R. Turner y Rose Baker (2020), Just doing the do: A case study testing creativity and innovative processes as complex adaptive systems. Es un estudio cualitativo que encuentra respaldo para interpretar los procesos creativos como sistemas adaptativos complejos.

Por siempre curioso,

Blithe Ernst

 

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