Where Creativity So Often Fails

Donde la creatividad tantas veces falla

Durante el proceso creativo —ya sea diseñando un objeto, un servicio, una experiencia, una dinámica o una idea— solemos trabajar en un territorio cómodo: el de la abstracción.

Definimos el problema de forma abstracta.
Diseñamos los componentes de la solución de forma abstracta.
Y, quizá lo más delicado de todo, imaginamos de forma abstracta a la persona que va a usar aquello que creamos.

En el escritorio, en la pizarra, en la mente del creativo, la idea parece funcionar.
A veces incluso parece brillante.

Aquí aparece un riesgo silencioso: el ego creativo.
No puede no existir —sin ego no hay impulso creador—, pero cuando ocupa demasiado espacio ocurre algo peligroso: empezamos a crear para nosotros, no para el mundo.

Y entonces llega el choque.


La idea que funcionaba… no funciona

Muchas ideas fracasan no porque estén mal pensadas, sino porque no sobreviven al uso real.

El punto de falla más habitual —y también el más difícil de prever— es este:
la adopción por parte de otras personas.

Aquello que tenía sentido en el laboratorio mental del creativo, no encaja en la complejidad social, emocional y práctica de la vida cotidiana.

Las personas no usan las cosas como esperamos.
No leen las instrucciones como imaginamos.
No tienen nuestra paciencia, nuestro contexto, ni nuestro entusiasmo.

Y ahí, precisamente ahí, la creatividad tropieza.


La variable humana de uso

En ByBa llamamos a esto la variable humana de uso.

Es el momento en el que una idea deja de ser nuestra y pasa a manos de otros.
Y es también el momento donde muchas soluciones se caen.

Porque el ser humano real:

  • es inconsistente

  • es contradictorio

  • se cansa

  • se confunde

  • se resiste al cambio

  • interpreta libremente

Y nada de eso suele estar presente en los modelos abstractos.


Dos recordatorios fundamentales

Aquí conviene recordar dos ideas esenciales:

1. La creatividad es relacional o no es.
No es una elucubración individual brillante encerrada en una mente.
Es un fenómeno que ocurre entre personas, contextos y usos.

2. Creamos para nosotros y para otros.
Si una idea solo funciona para quien la concibió, su utilidad es mínima.
La creatividad, para serlo de verdad, debe servir más allá de su autor.


Por qué existen los prototipos y la iteración

Aquí se entiende el sentido profundo de tantas metodologías de diseño que insisten en:

  • prototipar rápido

  • probar en el campo

  • equivocarse pronto

  • iterar una y mil veces

No es una moda metodológica.
Es una respuesta directa al riesgo más grande de todos: fallar en la variable humana de uso.

La realidad social corrige lo que la abstracción no puede prever.


Un cierre necesario

Más allá de métodos y procesos, en ByBa nos importa algo más profundo:
ser conscientes de la naturaleza social, vincular y relacional de la creatividad.

Creamos para vivir mejor.
Creamos para otros.
Creamos para servir.

No para sentirnos grandes por “haber creado”.

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