Cómo enseña la calma: el poder creativo de la autorregulación
Por Claudia Novo Castellví, Lady Play at ByBa
Un niño pequeño no aprende a regularse porque le digamos “cálmate”.
Aprende a regularse porque ha vivido experiencias de calma junto a un adulto que ya sabe hacerlo.
La autorregulación no es un sermón: es una experiencia compartida.
Es co-regulación: un adulto que ofrece paciencia, claridad y contención, y un niño que, a través de esa presencia, va construyendo su propia sensación de seguridad interna.
Un niño que se siente seguro, imagina más.
La creatividad necesita libertad, curiosidad y confianza.
Un sistema nervioso calmado puede explorar, combinar, inventar.
Un niño en estrés solo puede sobrevivir, no crear.
Por eso, cada gesto de calma que ofrecemos no solo sostiene la emoción del niño:
también amplía su capacidad futura de pensamiento divergente, de juego simbólico y de soluciones creativas.
¿Cómo acompañar esta construcción sin sermones?
1. Nombrar lo que siente
“Veo que estás triste.”
“Pareces frustrado.”
Poner palabras ordena la experiencia interna y genera conciencia emocional—uno de los pilares del pensamiento creativo.
2. Ofrecer alternativas claras
“No podemos pegar, pero sí puedes decir que estás molesto.”
Regular no es suprimir: es redirigir la energía hacia algo posible.
3. Anticipar lo que va a ocurrir
Las transiciones duelen menos cuando el niño se siente preparado.
La anticipación crea estructura, y la estructura libera creatividad.
4. Respirar juntos o hacer pausas breves
La calma se contagia.
El cuerpo aprende ritmos nuevos al verlos en otro.
5. Rutinas claras y repetitivas
La repetición no es aburrimiento: es seguridad.
Y un niño seguro piensa con más amplitud.
Tres juegos que ayudan a regularse (y a pensar de forma más flexible)
1. Las Voces del Bosque
Cómo se juega:
El adulto hace sonidos suaves (pájaro, agua, viento).
El niño debe identificarlos… y luego imitarlos.
Beneficio:
Regula la atención auditiva, calma el sistema nervioso y estimula la imaginación sonora.
2. El Globo que se Desinfla
Cómo se juega:
El niño “se infla” levantando brazos y hombros…
y luego “se desinfla” soltando el aire despacio.
Beneficio:
Regula la energía alta, activa la respiración profunda y ayuda en momentos de frustración.
3. Carrera Lenta
Cómo se juega:
La meta es… llegar últimos.
Caminar despacio, sin detenerse, sintiendo cada paso.
Beneficio:
Mejora el control del cuerpo, la coordinación y la atención plena.
Un ejercicio perfecto para reforzar la creatividad encarnada: pensar con el cuerpo.
Esencial para la Familia Creativa
La calma no solo sostiene: crea.
Un niño que aprende a regularse desarrolla más flexibilidad, más imaginación y más confianza para explorar.
La creatividad florece donde hay seguridad interna y acompañamiento presente.