Emotional Core

Emotional Core

Un juego creativo para cambiar la emoción central de una idea

Hay cosas que creemos estar pensando, pero en realidad ya estamos sintiendo.

Un objeto, una palabra, una situación, una persona, un problema, una posibilidad, una idea que todavía no entendemos del todo.

Antes de analizarla, antes de ponerle nombre, antes de decidir si nos conviene, si nos gusta, si nos sirve o si nos amenaza, algo ocurre.

Nos genera una sensación.

A veces es entusiasmo, a veces es rechazo, o es miedo, o es ternura, vergüenza, deseo, aburrimiento, curiosidad, incomodidad o placer.

Y esa primera sensación no es un detalle menor. Es una puerta. Una puerta emocional hacia la cosa.

En ByBa, creemos que la creatividad no empieza solo cuando combinamos, inventamos o resolvemos. Muchas veces empieza antes: en el modo en que algo nos toca.

Por eso este primer ByBa Monkey se llama Emotional Core.

Un juego para tomar cualquier cosa —un objeto, una idea, un concepto, una situación, un sistema, una marca, un proyecto, una conversación pendiente— y preguntarnos:

¿Qué siento primero frente a esto?

Y luego:

¿Qué pasaría si sintiera otra cosa?


El punto de partida: la cosa no llega sola

Cuando algo aparece ante nosotros, no aparece como información pura.

Una silla no es solo una silla. Puede ser descanso, espera, autoridad, castigo, conversación, cansancio, refugio.

Una puerta no es solo una puerta. Puede ser oportunidad, amenaza, exclusión, misterio, futuro, vigilancia.

Una idea no es solo una idea. Puede parecer ridícula, peligrosa, excitante, infantil, poderosa, cursi, demasiado grande o demasiado tarde.

Incluso una palabra puede cambiar completamente según la sensación que arrastra.

“Rutina” puede sonar a prisión. Pero también puede sonar a cuidado.

“Caos” puede sonar a peligro. Pero también puede sonar a fertilidad.

“Fracaso” puede sonar a final. Pero también puede sonar a material.

Ahí empieza el juego.

No en la definición de la cosa, sino en su vínculo emocional con nosotros.

La frase atribuida a Stanley Kubrick lo dice con una precisión muy útil para este ejercicio:

“The truth of a thing is in the feel of it, not in the think of it.”

La verdad de una cosa está en cómo se siente, no solo en cómo se piensa.

Emotional Core toma esa idea y la convierte en dinámica creativa.


La dinámica

Paso 1 — Elige una cosa

Escoge cualquier input cognoscible.

Puede ser algo muy concreto:

  • una taza,
  • una puerta,
  • una bicicleta,
  • una app,
  • una mesa,
  • una calle,
  • una libreta.

O algo más abstracto:

  • una idea,
  • una marca,
  • un problema,
  • una reunión,
  • una decisión,
  • una institución,
  • un sistema,
  • una palabra,
  • una situación emocional.

La única condición es que puedas prestarle atención.

No tiene que ser importante. No tiene que ser brillante. No tiene que parecer creativo.

De hecho, muchas veces funciona mejor con cosas aparentemente neutras o gastadas, porque el juego revela que casi nada es emocionalmente neutro cuando se lo mira bien.

Luego pregúntate:

¿Qué sensación me genera primero?

No busques una respuesta inteligente. Busca una respuesta honesta.

Puede ser miedo, alivio, rabia, confianza, aburrimiento, deseo, ternura.

Ese será su núcleo emocional inicial.


Paso 2 — Cambia el sentimiento

Toma esa emoción inicial y cámbiala por otra.

No intentes justificarlo todavía. No intentes que sea razonable. No intentes que “tenga sentido”.

Haz de cuenta que la cosa ya no te genera miedo, sino alegría. O que ya no te ofende, sino que te produce placer. O que ya no te aburre, sino que te da curiosidad.

Aquí ya no estás mirando la cosa como es. Estás mirando la cosa desde otro vínculo posible.

Y un vínculo emocional nuevo puede producir una versión nueva de la cosa.


Paso 3 — Reformula su existencia o función

Ahora rediseña la cosa desde ese nuevo vínculo emocional.

No basta con decir:

“Ahora esta puerta me da alegría.”

Hay que preguntarse:

¿Cómo sería una puerta diseñada para producir alegría? ¿Qué función tendría? ¿Cómo se abriría? ¿Qué pasaría antes de cruzarla? ¿A quién invitaría? ¿Qué prometería? ¿Qué gesto, sonido, textura, color, ritmo o comportamiento tendría?

La emoción se convierte en brief.

Si antes la cosa era funcional, ahora debe ser emocionalmente funcional.

Si elegiste una reunión que te genera ansiedad, prueba a convertirla en una reunión que genere juego.

¿Qué cambiaría?

Tal vez empezaría con una pregunta absurda. Tal vez nadie podría hablar sentado. Tal vez cada problema se presentaría como un personaje. Tal vez la reunión tendría tres finales posibles. Tal vez la agenda no se llamaría agenda, sino mapa de tensión.

Si elegiste una libreta que te genera culpa porque está vacía, prueba a convertirla en una libreta que genere permiso.

¿Qué cambiaría?

Tal vez la primera página estaría mal impresa a propósito. Tal vez incluiría errores de fábrica como invitación. Tal vez diría: “empieza horrible”. Tal vez vendría con una página ya tachada, para que no tengas que inaugurarla con solemnidad.

Si elegiste la palabra “fracaso” y te genera vergüenza, prueba a convertirla en una palabra que genere orgullo.

¿Qué cambiaría?

Tal vez dejaría de llamarse fracaso. Tal vez se llamaría “prototipo caído”. Tal vez tendría un archivo de aprendizajes. Tal vez sería una medalla temporal. Tal vez sería una evidencia de movimiento.


Escala la emoción

Una vez que tienes una primera reformulación, no te detengas.

Prueba tres intensidades.

Versión baja

La emoción aparece de forma sutil.

Ejemplo: una puerta que genera curiosidad con una pequeña frase escrita en el marco.

Versión media

La emoción modifica la experiencia.

Ejemplo: una puerta que antes de abrirse te hace elegir entre tres caminos posibles.

Versión alta

La emoción domina completamente la cosa.

Ejemplo: una puerta que no lleva a un lugar, sino a una sorpresa distinta cada vez que se abre.

Este escalado sirve para no quedarse en la primera idea. Una emoción puede ser un susurro, un clima o una tormenta.

Y cada intensidad produce una solución diferente.


Para los Lifelong Curious

Para una persona curiosa, Emotional Core es una forma de volver extraño lo familiar.

Porque muchas veces creemos que ya conocemos algo simplemente porque sabemos nombrarlo.

Mesa. Escuela. Trabajo. Pantalla. Familia. Tiempo. Casa. Error.

Pero el nombre de una cosa no agota su experiencia.

Cuando cambiamos la emoción desde la que la percibimos, la cosa vuelve a abrirse.

Lo cotidiano recupera misterio, lo obvio se vuelve investigable, lo conocido deja de estar cerrado.

Emotional Core es, en ese sentido, un juego de curiosidad aplicada.

No pregunta solo:

¿Qué es esto?

Pregunta:

¿Qué podría ser esto si lo sintiéramos de otra manera?


Para profesionales creativos

Para creativos, diseñadores, estrategas, docentes, artistas, equipos de innovación o personas que trabajan produciendo ideas, Emotional Core funciona como una herramienta de rebriefing.

Porque muchas veces el problema no está en el objeto de trabajo, sino en la emoción desde la que lo estamos abordando.

Un brief puede sentirse restrictivo. Pero también puede sentirse como un tablero de juego.

Un cliente puede sentirse como obstáculo. Pero también como tensión narrativa.

Una limitación puede sentirse como pobreza. Pero también como estilo.

Una categoría saturada puede sentirse como agotamiento. Pero también como un campo lleno de códigos listos para ser torcidos.

La creatividad profesional no consiste solo en resolver problemas. También consiste en alterar el vínculo emocional con aquello que debe ser resuelto.

Cuando cambia ese vínculo, cambia el repertorio de respuestas posibles.


Mini ejemplo ByBa

Cosa inicial: una lista de tareas.

Sensación inicial: agobio.

Nuevo sentimiento: aventura.

Reformulación: la lista deja de ser una acumulación de obligaciones y se convierte en un mapa de micro-misiones.

Versión baja: cada tarea recibe un nombre más lúdico. “Enviar email” se convierte en “lanzar una botella al mar”.

Versión media: las tareas se agrupan por tipo de energía. Misiones rápidas, misiones valientes, misiones raras, misiones de cierre.

Versión alta: la lista se transforma en un pequeño tablero narrativo donde cada tarea desbloquea una escena nueva del día.

La cosa no cambió del todo. Pero su núcleo emocional sí.

Y cuando cambia el núcleo emocional, cambia la forma de entrar en acción.


Emotional Core no te pide que pienses mejor.

Te pide algo anterior, menos gastado y más poderoso:

sentir distinto para poder crear distinto.

Porque a veces una cosa no necesita una definición nueva. Necesita una emoción nueva alrededor.

Una emoción que la abra. Que la desplace. Que la saque de su cárcel perceptiva. Que le permita convertirse en otra cosa.

Ese es el pequeño truco de hoy:

cambia el sentimiento, y la idea empieza a mutar.


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Be sniffing you!

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