7 consejos para estudiantes de carreras creativas
Dar consejos siempre es incómodo.
Especialmente cuando nadie los ha pedido.
Parece que uno se coloca en un lugar de superioridad, como si la experiencia fuese sabiduría definitiva. Y no lo es. La experiencia no nos hace infalibles. Solo nos da cicatrices.
Pero cuando un consejo nace de la experiencia y no del ego, se parece más al cuidado que a la autoridad. Se parece a decir: yo ya me golpeé aquí; si puedo ahorrarte el tropiezo, mejor.
Estos siete consejos no buscan decirte qué hacer.
Buscan ayudarte a que lo que hagas sea verdaderamente tuyo.
1. Aprovecha la universidad para jugar
El tiempo de estudio no es solo tiempo académico.
Es tiempo de vida.
Y el tiempo de vida es tiempo de experimentación.
Sin juego no hay aprendizaje real. Sin juego no hay creatividad.
La universidad no es un trámite para “cumplir objetivos”.
Es un laboratorio abierto.
Cualquier clase, cualquier conversación, cualquier error puede ser una puerta.
Asómate. Cruza. Explora.
El momento de jugar no es cuando “ya estés trabajando”.
Es ahora.
2. No creas ni una palabra sin filtrarla
Si te ves como una caja vacía que un docente viene a llenar, algo no funciona.
El conocimiento no se transfiere como dinero entre cuentas.
El conocimiento se activa cuando hay demanda, cuando tiras de la cuerda.
Escucha todo.
Pero filtra todo.
No para negar, sino para apropiarte.
Si no sometes las ideas a tu propio criterio crítico, no estás estudiando: estás acumulando.
3. Conviértete en experto en ignorancia
Lo que ya sabes, ya fue.
Lo que ignoras es el territorio fértil.
Desarrolla el arte de la pregunta.
Acribilla a preguntas.
En ese acto descubrirás algo importante:
Los buenos docentes se sientan contigo a buscar respuestas.
Los malos ya las tienen todas.
La ignorancia consciente es el motor de la inteligencia.
4. No te “vuelvas” profesional. Encárnalo.
No te conviertas en arquitecto, diseñador, ingeniero o escritor como quien se pone un traje estrecho.
Una profesión no es una forma rígida que te obliga a adelgazar para entrar.
Es tu piel.
No te adaptes a la disciplina como si fuese una cárcel.
Haz que la disciplina se reformule dentro de ti.
Que la arquitectura, el diseño o la ingeniería se encarnen y se mezclen con tu historia.
5. El juego es poder
Poder jugar es un poder real.
Y el poder solo existe si se ejerce.
El juego solo existe si se juega.
No existe el “más adelante jugaré”.
El juego diferido es ficción.
Si no juegas ahora, probablemente tampoco jugarás después.
La creatividad no empieza con un contrato laboral.
Empieza con una actitud.
6. Llega a tu profesión para moverla
Si vas a graduarte en algo, que sea para transformarlo.
Para doblarlo.
Para pellizcarlo.
Para cambiarlo.
Para dejarlo exactamente igual ya existen los manuales.
La universidad no es para reproducir disciplina.
Es para tensionarla.
7. Las profesiones no existen
Parece una herejía, pero es así.
No existen “las profesiones”.
Existen las personas que las ejercen.
No hay nada que “tengas que hacerte”.
Todo se trata de lo que vas a hacer.
Tu disciplina no te define.
Tu práctica la redefine.
Estudiar no es prepararse para encajar.
Es prepararse para intervenir.
Si haces de tu etapa de formación un campo de juego inteligente,
no solo serás profesional.
Serás irrepetible.