When We Ask Kids to Drop the Phone… Are We There?

Cuando pedimos a los niños que dejen el móvil… ¿estamos presentes?

Por Claudia Novo Castellví, Lady Play at ByBa

A menudo pedimos a los niños que apaguen la pantalla.
Que jueguen. Que conversen. Que se aburran.
Les decimos que el móvil no es bueno para ellos, que engancha, que distrae, que les quita tiempo.

Pero mientras lo decimos, muchas veces lo tenemos en la mano.

Los niños no aprenden principalmente de lo que decimos, sino de lo que observan.
Y observan adultos cansados mirando el móvil mientras ellos hablan.
Adultos que contestan mensajes durante la comida.
Adultos que piden atención mientras están distraídos.

No es hipocresía.
Es incoherencia aprendida.

Vivimos en un mundo que nos exige estar disponibles todo el tiempo.
El problema no es el móvil, sino el espacio que ocupa y el poco lugar que deja para los vínculos reales.

Cuando un niño se aferra a una pantalla, muchas veces no busca tecnología.
Busca calma, presencia, conexión.
Busca a alguien que esté de verdad.

No necesitamos familias perfectas ni eliminar las pantallas.
Necesitamos familias coherentes y humanas.

A veces basta con dejar el móvil cuando un niño habla, mirarlo a los ojos y decir:
“Espera, ahora te escucho.”
O reconocer:
“A veces te pido que lo dejes y yo no puedo. Estoy aprendiendo.”

Eso no debilita la autoridad adulta.
La fortalece.

Educar en el uso del móvil no empieza poniendo límites al niño.
Empieza mirándonos a nosotros.

Porque lo que más educa no es la norma, sino el ejemplo de un adulto que elige, aunque cueste, estar presente.

A continuación compartimos tres actividades creativas pensadas para reconectar desde el vínculo, la escucha y el juego.


Actividad 1 · “Te miro y te escucho”

Duración: 5–10 minutos

Cómo se juega:
Una persona habla durante un minuto sobre lo que quiera.
La otra solo escucha, sin interrumpir.
Luego quien escuchó dice:
“Lo que más me gustó de lo que dijiste fue…”
Después se cambian los roles.

Con niños pequeños, puede hacerse con dibujos o gestos.

Para qué sirve:
Repara desconexiones y enseña que escuchar es vínculo, cuidado y presencia.

Objetivo: Conexión emocional.


Actividad 2 · “Adivina cómo me siento”

Duración: 5–10 minutos

Cómo se juega:
Una persona piensa una emoción.
La representa con la cara o el cuerpo, sin palabras.
Los demás adivinan y luego se cambian los roles.

Objetivo:
Favorece la empatía y la lectura emocional.


Actividad 3 · “La entrevista imposible”

Duración: 10 minutos

Cómo se juega:
El niño entrevista al adulto (o al revés) como si fuera:

  • un superhéroe

  • un animal

  • alguien conocido por ambos

Las respuestas exageradas y divertidas favorecen la conexión.

Objetivo:
Fomenta la creatividad, la actuación y la expresión.
Fortalece la comunicación desde el juego.


Esencial para la Familia Creativa

Estar presentes es un acto creativo.
Cuando elegimos estar de verdad, ofrecemos algo más profundo que una norma:
la seguridad para vincularse, imaginar y expresarse.

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