Cuando el conflicto aparece, el juego puede bajar el volumen
Por Claudia Novo Castellví, Lady Play at ByBa
Por qué usar juegos creativos para desescalar un problema
En toda familia hay desacuerdos.
Momentos de tensión, enfados, frustraciones, choques de ritmos o necesidades distintas.
Lo importante no es que el conflicto no aparezca, sino cómo lo atravesamos.
La desescalada y la escucha son dos habilidades clave para la convivencia familiar.
Están profundamente conectadas:
no hay desescalada real sin escucha,
y una escucha genuina suele reducir la intensidad del conflicto.
Aquí es donde la creatividad y el juego se vuelven aliados poderosos.
El juego como espacio seguro para el conflicto
En el contexto familiar, el juego creativo no es una distracción del problema:
es una forma de cuidar el vínculo mientras lo abordamos.
Cuando introducimos el juego en un conflicto:
-
El problema se externaliza (el problema deja de ser la persona).
-
Las emociones se legitiman sin juicio.
-
Se recupera la curiosidad por el otro.
-
Aparecen la risa, la metáfora o la sorpresa, que reducen la tensión.
El clima cambia.
Y con él, la posibilidad de pensar juntos.
Pasamos de:
“Tú contra mí”
a:
“Nosotros frente al problema”.
Eso, en sí mismo, es un acto creativo.
Tres juegos creativos para desescalar conflictos en familia
1. La casa en obras
Objetivo: Pasar del reproche a la cooperación.
Cómo se juega:
Con piezas (lego, bloques u objetos), se construye una casa.
Cada persona añade una pieza y explica cómo cree que mejora la obra.
Beneficio:
El foco se desplaza de “lo que hiciste mal” a “cómo podemos construir mejor juntos”.
Fomenta responsabilidad compartida y pensamiento orientado a soluciones.
2. Cambia el final
Objetivo: Fomentar la flexibilidad cognitiva.
Cómo se juega:
Una persona narra el conflicto como si fuera una película.
El resto propone finales alternativos: realistas, creativos o incluso absurdos.
Luego se elige uno que todos estarían dispuestos a intentar.
Beneficio:
Reduce el pensamiento rígido y abre un abanico de posibilidades.
El conflicto deja de tener una sola salida.
3. “Tú eres yo” y “yo soy tú”
Objetivo: Transformar el conflicto en cooperación.
Cómo se juega:
Con tono curioso y juguetón, el adulto propone:
“Creo que no nos estamos entendiendo… ¿jugamos a algo?
Yo voy a ser tú y tú vas a ser yo por un ratito.”
Si el niño duda, aclaramos:
“No es para reñir, es para jugar a entendernos.”
👉 Muy importante: el adulto empieza siempre.
El adulto modela empatía, no ironía.
Ejemplo (adulto como niño):
“Yo soy tú y estoy muy enfadado porque no quería dejar de jugar.
Me sentí triste cuando me gritaste.”
El niño responde como “adulto”.
Suelen aparecer frases como:
“Porque es la hora.”
“Porque hay normas.”
“Porque si no, pasa algo malo.”
Aquí no se corrige.
Se escucha.
Beneficio:
Se entrena la empatía, la toma de perspectiva y la comprensión mutua.
El conflicto se convierte en un espacio de aprendizaje relacional.
Esencial para la Familia Creativa
El juego creativo no elimina los conflictos,
pero cambia la forma en que los habitamos.
Nos recuerda que, incluso en el desacuerdo,
podemos seguir siendo un equipo.
Jugar es una forma de desescalar,
pero también de imaginar nuevas maneras de convivir.