Padres de ayer, padres de hoy
Por: Claudia Novo Castellví, Lady Play en ByBa
El juego y el cambio de mirada
Durante mucho tiempo, el juego infantil se entendía como algo propio de los niños, separado del mundo adulto.
El papel del adulto era claro y limitado: vigilar, corregir o intervenir solo para poner normas.
Entre las décadas del 70 y 80, esta mirada comenzó a transformarse.
El adulto dejó de ser solo espectador o autoridad para convertirse en acompañante activo del juego.
Hoy entendemos que el juego es una herramienta fundamental de desarrollo, y que la presencia del adulto no interrumpe la creatividad infantil: la potencia.
El adulto deja de “mandar” en el juego y empieza a estar en el juego.
Lo que hoy sabemos
Actualmente contamos con más información y mayor conciencia sobre la importancia de la primera infancia.
Sabemos que acompañar, escuchar y poner límites con respeto favorece un desarrollo emocional más sano.
Por eso hablamos de una crianza más activa, basada en el conocimiento y la presencia.
A través del juego, los niños no solo se divierten.
También:
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crean
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buscan soluciones
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aprenden a regular emociones
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se relacionan
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desarrollan su pensamiento
Y, sobre todo, expanden su creatividad.
El juego compartido se convierte así en un espacio privilegiado de vínculo, comunicación y Createfillment.
Tres juegos sencillos para crear momentos de creatividad y comunicación
1. Juego de imitación: “Como tú”
Edad: 1–4 años
Cómo se juega:
El adulto imita los gestos, sonidos o movimientos del niño: aplaudir, sacar la lengua, rodar por el suelo.
Qué aprende el niño:
Se siente visto y reconocido. Refuerza el vínculo afectivo. Inicia la comunicación.
Rol del adulto:
Estar atento, seguir al niño y disfrutar del momento, sin corregir ni dirigir.
2. Juego emocional: “Las caras”
Edad: 2–5 años
Cómo se juega:
Frente a un espejo o con dibujos, adulto y niño hacen caras de alegría, enfado, sorpresa o tristeza.
Qué aprende el niño:
Identificar emociones. Poner nombre a lo que siente. Comprender que todas las emociones son válidas.
Rol del adulto:
Nombrar la emoción y validarla:
“Esa cara es de enfado, a veces nos sentimos así”.
3. Juego de exploración libre: “Cajas y tesoros”
Edad: 0–6 años
Cómo se juega:
Se ofrecen objetos cotidianos y seguros (cajas, telas, cucharas de madera, tapones grandes) para que el niño explore libremente.
Qué aprende el niño:
Autonomía, creatividad, coordinación y curiosidad.
Rol del adulto:
Acompañar sin intervenir, observar y garantizar seguridad.
Esencial para la Familia Creativa
Hoy los padres jugamos.
Hemos pasado del “déjale solo” al “estoy contigo”.
Y en ese gesto simple —jugar juntos— se construyen vínculos, confianza y una creatividad que acompaña toda la vida.