Merry Creatmass!

¡Feliz Creavidad!

Por Claudia Novo Castellví

Llegan las fiestas.
Cambian los ritmos, se transforman los espacios y aparece una energía especial que invita a reunirse, compartir y celebrar.

En este contexto, la participación de los niños —especialmente de los más pequeños— es mucho más que una ayuda simpática o un gesto tierno.
Es una oportunidad creativa profunda.

Cuando un niño crea dentro de un tejido de vínculos —cuando pinta, toca, decora, mezcla o cocina acompañado— no solo participa en una fiesta:
aprende a hacerse a sí mismo en relación con los demás.

La creatividad compartida en familia deja huella porque:

  • construye sentido de pertenencia

  • amplía el lenguaje y la expresión

  • desarrolla la sensibilidad sensorial

  • refuerza la autoestima y la autonomía

  • da significado cultural a lo vivido

Las fiestas son un escenario privilegiado para que esto ocurra.

A continuación, compartimos tres actividades creativas pensadas para vivir la Navidad desde el proceso, el vínculo y la exploración —no desde el resultado perfecto.


Actividad 1 · Manualidades sensoriales

(El foco está en el proceso, no en el resultado)

Proponemos experiencias abiertas donde el niño explore libremente materiales y sensaciones:

  • Pintura con dedos sobre papel grande

  • Estampado con esponjas, patatas o rollos de cartón

  • Pegado sencillo con papeles grandes y texturados

Aquí lo importante no es “que quede bonito”.
Lo importante es explorar, probar, ensuciarse, repetir, decidir.

Cuando el niño siente que no está siendo evaluado, la creatividad aparece con naturalidad.
Y cuando crea sin miedo, se fortalece su confianza para crear también en otros ámbitos de la vida.


Actividad 2 · Decoración participativa

Transformar el entorno también es un acto creativo compartido:

  • Colocar adornos irrompibles en un árbol bajo

  • Crear guirnaldas de tela o fieltro para tocar

  • Diseñar un “árbol sensorial” con distintas texturas

  • Decorar tarjetas para enviar a amigos y familiares

Participar en la decoración permite al niño sentirse parte activa de la celebración, no solo espectador.
Ese sentido de pertenencia es uno de los cimientos de la creatividad futura.


Actividad 3 · Experiencias sensoriales navideñas

Las fiestas están llenas de estímulos que pueden vivirse con atención y curiosidad:

  • Oler especias suaves como canela o naranja

  • Explorar materiales naturales: piñas, hojas secas, telas suaves, nieve

  • Cocinar galletas juntos: amasar, usar moldes, decorar con coberturas

Estas experiencias conectan cuerpo, emoción y memoria.
Y ahí, justamente ahí, la creatividad se vuelve experiencia encarnada.


Esencial para la Familia Creativa

Crear juntos no es solo una actividad: es una forma de vincularse.
Cuando un niño crece rodeado de experiencias creativas compartidas, aprende que puede transformar lo que lo rodea… y también cómo relacionarse con los demás a través de la imaginación, el cuidado y la presencia.

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